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SECTORES INDUSTRIALES
Existen diferentes sectores industriales: los sectores adaptados a la reconversión, los sectores dinámicos y los sectores de alta tecnología.

Los sectores industriales adaptados a la reconversión, afectados por el descenso de la demanda, de la producción y de las subvenciones, son la industria siderúrgica (Asturias, País Vasco, Cantabria y Cataluña); la fabricación de maquinaria industrial (Barcelona, País Vasco y Madrid); la construcción naval (Galicia, Cádiz, Cantabria y País Vasco); y la industria textil, del cuero y del calzado (Comunidad Valenciana y Cataluña), que ha mejorado la maquinaria, el diseño y la moda.

Los sectores industriales dinámicos se han adaptado a los nuevos tiempos de fuerte competencia internacional: son sectores con importante dependencia de capital extranjero y alta demanda asegurada. Sobresalen la industria automovilística, la industria química, ya sea la petroquímica o de refinería (Puertollano, Cartagena, Algeciras y Huelva) o química de transformación con empresas de fertilizantes, fibras sintéticas, pinturas, barnices, material fotográfico, productos de farmacia y papel (País Vasco, Cataluña y Madrid), la industria agroalimentaria y el sector de la construcción, que si bien conoció un auge espectacular desde finales del siglo XX hasta 2008, hoy es un sector en claro declive y sufre una grave crisis financiera y estructural.

Los sectores industriales de alta tecnología en electrónica, telecomunicaciones y biotecnología dependen del exterior en investigación, tecnología y patentes. Aunque las empresas están muy atomizadas, diversifican sus productos y servicios.

Los problemas de la industria española en la actualidad son un tejido industrial en claro declive, por la falta de investigación y los recortes financieros; la excesiva concentración de PYMEs,  la necesidad de comprar patentes al exterior, los fuertes desequilibrios regionales. 

Los problemas más graves del impacto medioambiental son el uso abusivo de recursos, materias primas y fuentes de energía no renovables, la degradación del paisaje, la contaminación del aire que en ciudades como Madrid sobrepasa los límites establecidos por Unión Europea, la contaminación de las aguas por la falta de inversiones en reciclado y reutilización de aguas no potables y la eliminación de los residuos tóxicos. Se han realizado esfuerzos para frenar estos problemas entre los que destacan una sostenibilidad (respeto al medio ambiente y uso racional) de los recursos naturales, el control de vertidos, a pesar de tristes episodios como los de Aznalcóllar, la depuración de aguas, y el almacenamiento seguro de residuos tóxicos.